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Martes, 22.05.2012

¿RFID y/o Código de barras?

Con más de cincuenta años de historia, los códigos de barras son aún productos vigentes y presentes en múltiples escenarios. Sin embargo, nuevas tecnologías como la identificación por radio frecuencia (RFID) promete ventajas claras en algunos ambientes específicos. ¿Cuándo usarla? Motorola Solutions, empresa líder en este tipo de soluciones ofrece algunas luces al respecto.

Creados desde mediados del siglo pasado, los códigos de barras son viejos amigos de la logística moderna. Sirven para identificar fácil y rápidamente un producto en forma automática, sin necesidad de escribir o de digitar datos, lo que reduce las probabilidades de error. Están presentes en múltiples escenarios, desde tiendas de barrio hasta centros comerciales y eventos, y constituyen la columna vertebral en el manejo de inventarios de innumerables empresas. Su inversión es económica y su funcionalidad eficiente; sin embargo, existen tecnologías que permiten mejorar aún más los procesos que involucran los códigos de barras, con opciones sólidas y probadas como la RFID.

Con su nombre derivado de las iniciales en inglés “Identificación por Radio Frecuencia”, la tecnología RFID se basa en el uso de etiquetas – comúnmente llamadas tags – que transmiten datos almacenados en su interior por medio de señales de radio. Al usar ondas de radio en lugar de señales de luz, estos sensores pueden leer los datos sin necesidad de verlos, permitiendo agilizar los procesos de inventarios, ingreso a eventos, control de calidad de maquinaria, control de equipaje en aeropuertos, entre otros usos.

Aunque ambas tecnologías tienen un objetivo común, almacenamiento y transmisión de datos, lejos de ser contrarios, son soluciones complementarias en distintos ambientes y soluciones. Por su parte, los códigos de barras, se han ido masificando rápidamente y las etiquetas son de fácil impresión. Son además un estándar del mercado desarrollado por décadas por empresas pioneras como Symbol, compañía adquirida por Motorola Solutions, y que desarrolló todo tipo de ecosistemas y equipos, desde los más ligeros hasta los más robustos, para atender diversos verticales de mercado.

“Los códigos de barras son uno de los pilares que conforman la infraestructura de las empresas modernas, son usados en todas partes del mundo y deben soportar todo tipo de entornos y circunstancias climáticas, por lo que los equipos para leerlos deben ser igual de robustos y confiables.”, afirmó César Zapata – experto de Motorola Solutions para sistemas de movilidad empresarial.

Los sistemas RFID se dividen en dos grandes líneas dependiendo del tipo de etiquetas que utilicen: pasivas o activas. Las activas requieren una fuente de poder (batería interna) lo que aumenta su costo sobre las pasivas, tienen un mayor rango de lectura y la potencia de su señal les permite superar más fácilmente ambientes adversos expuestos a humedad y químicos. Por otro lado las etiquetas pasivas no poseen alimentación eléctrica, tienen una vida útil muy larga, son accesibles y permiten identificar diversos artículos como un computador, el uniforme de un trabajador o un árbol.

Los tags de RFID ofrecen ventajas claras en la velocidad de recepción de los datos con características de lectura propias de los sistemas RFID, permitiendo el registro simultáneo de información y no en forma secuencial como en los sistemas de códigos de barras, estos son diseños capaces de leer 1000 tags en un segundo. Adicionalmente, algunas etiquetas RFID pueden reprogramarse, lo que permite agregar y actualizar información respecto al producto que acompañan.

Las etiquetas de códigos de barras son sólo sistemas de lectura de datos y no pueden modificarse una vez impresas. Debido a su practicidad y facilidad de impresión, son soluciones ideales para empresas pequeñas y medianas, así como para el manejo de productos con valores relativamente bajos.

En Colombia, la entidad encargada de administrar los sistemas de códigos de barras es el GS1 Colombia que suministra dos grandes servicios para códigos de barras: el primero, que brinda la posibilidad de asignar a cada producto la información que le corresponde; para su adquisición, se efectúa un único pago o suscripción que da derecho al uso del sistema por 99 años, más un valor según el paquete requerido. El segundo, de identificación de documentos (solución de recaudo) que permite a las empresas identificar documentos de forma estándar con el fin de optimizar sus procesos internos por medio de facturas con código de barras.

Decidir entre la tecnología códigos de barras y los sistemas RFID y ver cual adoptar para su empresa depende de la necesidad de cada cliente y ver cuál se ajusta más a su negocio.

Teniendo en cuenta que ambas son tecnologías complementarias, válidas y eficientes para grandes empresas, medianas y pymes que deben ser tenidas en cuenta en las estrategias de logística empresarial para lograr ahorros en tiempo y dinero.

Por: Dieter Avella, Gerente de Portafolio Móvil e Inalámbrico

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